Literatura contemporánea

 


La literatura contemporánea es aquella producida en las épocas más recientes, incluida la actualidad. El límite respecto a qué se considera “reciente” o no es objeto de debate, pero en general se toma como momento inicial el fin de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Se trata de una literatura que refleja las enormes transformaciones científicas y tecnológicas emprendidas durante el siglo XX y los horrores vividos durante los regímenes totalitarios y la persecución política que caracterizó a este período.

Por otro lado, se trata de la literatura que presenció la aparición de Internet. Con ello, surgió no solo una posibilidad comercial e informativa global, sino también toda una cultura 2.0 a través de servicios de mensajería, foros, plataformas de intercambio y redes sociales. Según se piensa, esta nueva cultura podría tener un impacto importante en la gestación de nuevas formas de literatura, que van de la mano de lo inmediato, lo veloz y lo diverso.


Características de la literatura contemporánea

Cualquier caracterización de la literatura contemporánea es necesariamente injusta, pues el ritmo de cambio del mundo desde el primer tercio del siglo XX hasta el primero del siglo XXI es vertiginoso. Así, no es fácil comparar la literatura de las segundas vanguardias (1945-1970) con la del nuevo milenio (2000-actualidad).

De todos modos, una lista de rasgos fundamentales de la literatura contemporánea incluye lo siguiente:

  • Se valora la experimentación y la ruptura de los patrones tradicionales. La experimentación es especialmente valorada por la literatura vanguardista, transgenérica o posmoderna. Inicialmente, el teatro y el relato corto asisten al mismo fenómeno, pero finalmente la novela termina absorbiendo las posibilidades de experimentación literaria.
  • Surgen diversas tendencias de literatura de género (es decir, literatura popular). Entre ellas, la ciencia ficción, el policial negro o noir, la literatura fantástica y la novela de terror. Algunas gozan de mayor prestigio que otras en los circuitos académicos.
  • Se abandona del todo la mirada decimonónica de la sociedad. Se da lugar así a nuevas variantes del realismo: realismo sucio, realismo socialista, realismo mágico, entre otros. Algunos de ellos tienden a cumplir agendas políticas o ideológicas, mientras que otros se aproximan al periodismo en su búsqueda de anécdotas y en su manera magra, objetiva, de contar.
  • Se abandona la anécdota y se abraza la meditación o la descripción. En estas variantes menos tradicionales, tienen cabida el meta-texto, lo fragmentario y el juego de referencias, construyendo artefactos literarios, más que relatos.
  • La reversión, el homenaje y el guiño a la tradición son frecuentes. Especialmente, en abordajes satíricos y en reelaboraciones posmodernas, que intentan actualizar algún clásico moderno.
  • Tienen gran cabida el testimonio y la no ficción. En especial, como formas de elaboración literaria de los horrores de la guerra, la dictadura y la pobreza.
  • Se cuenta con una industria editorial robusta en la mayoría de las lenguas occidentales. Sobre todo hacia fines de la segunda mitad del siglo XX, lo cual trae consigo la posibilidad de distribución en un mercado editorial más o menos globalizado.
  • Surge el interés por lo alternativo. Especialmente, a finales del siglo XX e inicios del XXI, cuando la literatura escrita en países del llamado Tercer Mundo (África, Latinoamérica, Asia Menor) comienza a ganar interés en los grandes circuitos letrados y editoriales. A este tipo de literatura se la conoce como World Literature.

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